Nuestra Historia

Antecedentes

En agosto del año 1996, la Unión Sindical Obrera realizó la primera Asamblea Nacional por la Paz bajo el lema: “Para que viva Colombia: Petróleo, Paz y Progreso para la Nación”. Posteriormente y como producto del acuerdo convencional USO-Ecopetrol del año 2014, se realizó la segunda Asamblea Nacional por la Paz. Una de sus principales conclusiones fue la constitución de la Mesa Social Minero-Energética y Ambiental por la paz.

​Este importante proceso le permitió a la USO recorrer el país durante un año, convocando a amplios sectores del movimiento social, comunidades campesinas, indígenas, afros, juventudes, mujeres, LGBTI, sindicatos y en general a 18 sectores sociales y representativos, a conversar sobre tres semanas sensibles para el sector y el país:​

  1. Política Minero Energética.
  2. Desarrollo Territorial para la Paz.
  3. Pedagogía para la paz y pos acuerdos.

​​En desarrollo de este proceso se realizaron en todo el territorio nacional 13 asambleas regionales, 53 asambleas subregionales y participaron más de 10.000 personas y 1.800 organizaciones sociales de todo el país. El 18, 19 y 20 de noviembre de 2015, 1.500 delegados de todo el territorio nacional se hicieron presentes en Bogotá para participar en el evento nacional.

Contexto

En momentos en que el país persevera por superar el conflicto armado interno, se hace necesario realizar transformaciones estructurales en el modelo económico, en el régimen político y social, y en la estructura institucional para construir una verdadera democracia y una paz integral, estable y duradera; sin estos cambios, ese anhelo de la paz con justicia social quedaría incompleto.

​Los privilegios a la inversión extranjera directa, las dinámicas de exploración y explotación relacionadas con la locomotora minera y la ausencia de controles realmente eficaces, generan en los territorios una lógica de devastación del medio ambiente, enferman y empobrecen a las y los trabajadores colombianos, ignoran derechos fundamentales de las comunidades, y destruyen su tejido sociocultural.

Aun en medio de tales saqueos y agresiones también surgen esperanzas de cambios y transformaciones, con la participación real y efectiva de la sociedad y sus procesos organizativos, que permitan construir democracia, igualdad, justicia y dignidad; avanzando hacia la construcción de un sujeto colectivo activo con capacidad de movilización y negociación en aspectos sentidos como: soberanía sobre los bienes de la naturaleza, defensa de los recursos hídricos, derecho a la energía, defensa del medio ambiente, defensa de los DD.HH y la paz, como premisas fundamentales para el buen vivir.

Declaración final Segunda Asamblea por la Paz

  1. Creación de una Mesa Social Minero-Energética y Ambiental por la Paz.
  2. Un nuevo modelo Alternativo Minero Energético y Ambiental.
  3. Transición hacía nuevas energías alternativas.
  4. Construcción de una política pública de Estado Minero Energética y Ambiental.
  5. Articulación y diálogo entre los actores del sector, comprometidos con el desarrollo humano integral, la equidad, la preservación socio ambiental y la paz de Colombia.